Proceso de sanación

El proceso de sanación esta basado en técnicas sencillas para conectar contigo mismo y que mejoren tu calidad de vida.

El mero hecho de decidir que quieres cambios en tu vida y que buscas una guía para hacerlo ya es causa de felicidad.

Cuando vives desconectado de tu ser, influyen en tu vida cualquier persona, la información que te llega por internet, padres, familia, amigos, el entorno en general. Es como si fueras con el piloto automático. Te levantas cada día para hacer las tareas y no sabes si son tuyas o de algo abstracto, sin nombre ni forma las que dictan tu destino.

Tu vida está determinada por un algo mayor que se nos escapa a la comprensión humana, pero lo que sí está claro es que esa fuerza poderosa tiene un sentido, y es tu razón de vivir.

Cuando te haces caso a ti mismo, escuchas a tu cuerpo, ves que te cuesta poco esfuerzo hacer las cosas cotidianas, es que vas por el camino correcto.

El exceso de información que existe es excesivo, buscando estar mejor acabamos colapsados por tanta información y al final podemos estar peor que cuando aún no habíamos escogido qué técnicas usar para mejorar nuestra vida. No nos da la vida para hacerlo todo, es necesario saber cómo estamos, conocernos a nosotros mismos y valorar qué métodos usar para obtener resultados.

Yoga, TaiChi, Chikung, Meditación, Mindfulness, Reiki, Arteterapia, Flores de Bach, Masajes, Reflexología, Feng Shui, Terapias alternativas de todo tipo, que si quieres abarcarlo todo para estar a tope con la vida, terminas por hacerlo todo a medias o por no hacer nada y por lo tanto seguirás estancado, sin salir de la zona cómoda, en la queja y la enfermedad.

Todo sirve, saber que te pasa y qué decisiones tomar, empieza por acciones sencillas que nada tienen que ver con practicar todo aquello que se nos ofrece o se nos aconseja.

Tienes que valorar por ti mismo, según tus ritmos, que técnica te funciona, cada cuanto tiempo practicarla y sentir que pasos son los que tienes que ir dando para mejorar, y notar los cambios que necesitas hacer para poder salir de la tela de araña en la que te sientes atrapado.

Los motivos para aplicar métodos son diferentes para cada persona. Hay quien lo hace por estar a la moda, queda muy cool decir que haces yoga, mindfulness, que vas al terapeuta de turno, o en fin, tantas y tantas cosas que te ofrece el mercado consumista.

Aceptar consejos de todo el mundo está bien, escuchar es sano, pero ten en cuenta que tu eres un ser único, especial y que tiene sus propias necesidades.

Lo que está claro son tres cosas: Cuida el cuerpo, la mente y el espíritu.

Este es el principio de todo, básate en estos tres pilares y ves haciendo pequeñas acciones que te hagan sentir bien, que la respuesta de tu cuerpo, tu mente y tu espíritu la puedas ir escuchando, y poco a poco, sentirás el bienestar que necesitas para ir valorando que seguir cambiando para crecer personalmente.

Conócete y sabrás qué técnicas son las más apropiadas para ti, es positivo estar informado de tantas y tantas alternativas que tienes para mejorar, pero ten en cuenta que no todas son las que mejor se adaptan a tu persona, a tus circunstancias y a tu vida.

Te propongo una sencilla pauta para que no te sientas en una espiral desde la que no sabes por dónde empezar.

Para comenzar necesitas estar calmado y aclarar tu mente, usa la meditación para ello, puede ser en reposo o en movimiento, no importa, lo que si te digo, es que comiences por aquí.

Para meditar no necesitas hacer posturas que tal vez te resulten incómodas, comienza por aprender a relajarte, puedes hacerlo tumbado en la cama o en el suelo usando una esterilla y algún cojín para la zona del cuerpo que necesites mimar más.

Haz unas respiraciones profundas y concéntrate en aspirar y espirar, simplemente, y cuando acuda un pensamiento a tu mente, déjalo ir, y sigue concentrado en tu respiración. Aquí te dejo otras técnicas que te pueden ayudar.

La respiración es la base de la meditación.

Si prefieres puedes hacer meditación en movimiento, salir a pasear, si puede ser por un parque, el campo, calles poco transitadas, y presta atención a tu respiración y a tus pasos. Tanto la respiración como el caminar, son acciones que realiza el cuerpo con el “piloto automático”, lo hacemos sin más. Fíjate en cómo respiras y como das un paso y luego otro y luego otro. Date cuenta que viene a tu mente, y déjalo pasar. Sigue respirando y sigue caminando.

También puedes hacer mandalas tejidos, dibujados o pintados, crochet, cualquier manualidad vale, estas son técnicas que facilitan la concentración y el uso de las manos ayudándonos a conectar los dos hemisferios cerebrales.

Como puedes darte cuenta, el orden que sigo es desde la mente en primer lugar, después la alimentación y por último lo espiritual. Mente sana y después todo lo demás. Los pensamientos nos juegan malas pasadas, nos bloquean y favorecen que el ego sea quien da las órdenes.

Pasemos al cuerpo, come sano y muévete.

Evita los alimentos procesados, ya solo con esto le estás haciendo un bien a tu cuerpo. Aumenta el consumo de alimentos vegetales en crudo que te aportan vitaminas y minerales y poco a poco verás como la respuesta corporal irá cambiando unos por otros. Si algún día comes algo menos sano, no te sientas culpable, sigue las pautas alimentarias con conciencia. Bebe dos litros de agua al día, la deshidratación produce dolor de cabeza, y otros malestares. Seguro que puedes prescindir de muchos analgésicos.

Recuerda que cada día es una oportunidad para mejorar.

Cierto es que el deporte nos genera un buen estado mental, el cerebro segrega hormonas de felicidad y favorece un buen estado físico y psíquico. Tengamos en cuenta que si cumplir con las expectativas nos va a suponer estar en un estado de estrés, entonces no nos estamos haciendo ningún favor.

Salir a pasear una hora al día, hacer unos estiramientos, yoga, Tai Chi, por ejemplo, ya estamos amando y ofreciendo al cuerpo un buen estado físico y mental.

Ahora ya estamos preparados para cuidar el espíritu.

Una vez te has puesto en marcha con los procesos sanadores de cuerpo y mente llegas a la parte espiritual.

También es cierto que tener un concepto del YO apropiado favorece que cuides tu mente y tu cuerpo. Es un círculo, un ciclo de cuidado y atenciones que debe estar alineado de manera equilibrada y coherente.

La conciencia del YO es saber quien eres, conocerte, saber que haces aquí y que herramientas tienes para el tránsito por esta vida.

Con objetividad eres capaz de observarte, de mirar con perspectiva quién eres, qué haces, cómo lo haces y para qué lo haces, entonces has llegado a lo más profundo de ti, y con conciencia, sigues actuando teniendo en cuenta valores existenciales propios y no de otros que tal vez, lo único que pretenden es conseguir sus objetivos mediante técnicas poco éticas y sin moral alguna.

El sentido de humanidad va más allá de lo que perciben nuestros sentidos. Es un conjunto de energías que están unificadas en algo que no entendemos. Algo más importante que nuestros egos adulterados por el materialismo y el consumismo.

Sin cosas también SOMOS. Somos seres de luz, polvo de estrellas que conformamos el universo y para llegar a este estado de conciencia, basta con cuidarnos amorosamente, amarnos sin condiciones y así amar a los demás.

Como empezar tu proceso de sanación

Los siete pasos del proceso de sanación

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