Sentimientos de un desconfinamiento

Los sentimientos del desconfinamiento que estamos viviendo dan para muchas reflexiones sobre uno mismo, la familia, el entorno.

En los últimos días de confinamiento, tal vez hayas sentido que, más allá de tu propio ser hay una realidad formada de muchas realidades que se entrelazan como los hilos de un mandala tejido. Que nada es verdad y que nada es falso.

Toma de conciencia

Respiras profundamente y te das cuenta del valor de cada “microacto”, como si todo fuese más despacio. Puedes observar cada instante, desde la butaca del teatro, ves como a cámara lenta cada pensamiento y acción tienen una finalidad, no son porque si.

La construcción de la existencia en el planeta está basada en una plenitud de conciencia.

Llegado el momento de salir a la calle, relacionarte con los demás desde esa cercanía lejana impuesta por quienes dicen “cuidar del pueblo”, puede resultar confusa y es necesario meditar esta nueva realidad de la que tanto se habla.

Dicen que nada volverá a ser como antes

Así lo creo, y también creo en esa nueva realidad creada por cada uno de nosotros construida para ser mejores personas, más conscientes y con menos ego.

Tiempo de escucha

Es importante escuchar la mente, saber que necesitas y que quieres para vivir la nueva realidad.

Aprender a escuchar a los demás, conocer en que momento existencial se encuentran y así saber quien eres en este nuevo contexto para evitar ser llevado por la corriente hacia un mundo desconocido.

La presencia como tabla de salvación

Estar presente en cada “microacto” es la forma en la que sabrás valorar la situación o situaciones en las que te encuentras. La autoescucha te ayuda a sentir en cada palabra, gesto, acto que se suceda a tu alrededor. Estás a salvo si te conoces, si te escuchas.

Evitar permitir que lo externo te condicione y puedas ser consciente de lo que es mejor para ti

Para ser miembro activo de la nueva realidad debes inclinar la balanza hacia aquellas cosas que en estos días has aprendido y que te hacen sentir bien. Respirar profundamente cuando estés presente en la nueva forma de relacionarte con los demás y recordar aquellos momentos de interiorización durante el confinamiento que te revelaron los secretos mas profundos de tu ser.

Esos “ahá” respirados profundamente, y que quedaron en algún rincón de la mente, volverán cuando menos te lo esperes para decirte: Atento, date cuenta, que no te lleve la corriente.